Testimonio del Cigarrillo

IDDPMI Testimonio del Cigarrillo Jose HernandezDios los bendiga a todos, mi nombre es José Hernández y el 21 de marzo de 2008 entregue mi vida al Señor y muchas cosas pasaron cuando eso sucedió, me libero, mi vida fue otra, rompió mis cadenas de una forma muy espacial. Cuando eso paso una cosa quedo dentro de mí, cuenta me di que todavía mi vicio al cigarrillo tenía dentro de mí, le pregunte al Señor ¿que había pasado que no me había sacado ese vicio que tanto daño hacía en mí y que muy difícil era sacar dentro de mí?. Poco tiempo de yo haber entregado mi vida al Señor experimente la más grande bendición y fue con el Espíritu Santo de Dios que hay vi la mano de Dios obrar en mí. Pero tan pronto llegue a mi casa después de haber tenido esa experiencia con Dios y una gran bendición un cigarrillo me fume, pidiéndole así al Señor repetidas veces Perdón, Perdón, Perdón, Perdón,  porque he pecado contra ti Señor, así le decía yo, y de inmediato una paz me arropaba en mi interior y entendía yo que había recibido el perdón de mi Dios. Mis días continuaron y yo sufriendo de esa agonía, pero tranquilo yo estaba porque sabía que Dios maravilla haría con mi vida. En mi cuerpo cosas extrañas pasaron conocimiento no tenia y mucho menos sabía lo más grande que venía que mucho más fumaria y donde quiera lo haría. Yo como principiante en esto era, a nadie caso quería hacer porque nadie sabía lo que había dentro de mi ser. Una noche comencé a orar y Dios comenzó hablar y comencé a ayunar recomendación que Dios me haría y comencé a leer su palabra que la verdad allí estaría. Un día un hermano me invito a una campaña que su iglesia haría, rápidamente no le diría porque un concepto tenía yo, era de no ir a otra congregación sin el consentimiento de mi pastor. Pero semanas después una invitación llegaría a mi congregación, cuando eso paso mi mente positiva estaba y el no que al principio decía al final cambio. Todos los días que yo salía para mi iglesia, todos los días hablaba con el Señor, y le decía que si ese era el día de mi milagro yo lo recibiría. Paso el tiempo y nada sucedía pero mis oraciones y mis ayunos no cedían pidiéndole al Dios del cielo todos los días por mi liberación. El día de la campaña llego y como de costumbre estaría esperando por mí milagro que Dios algún día me daría. Ese día en particular el ultimo cigarrillo me fumaria porque yo no sabía que mi milagro llegaría ese día. Comenzó la campaña y todos con gozo y alegría y yo tranquilo estaba mirando a algarabía mirando a todos con mucha alegría. Yo al Señor siempre le decía, mándame ayuda Señor porque solo yo no podía. Cuando el evangelista hizo el llamado, sentí en mi corazón llevar a una joven que detrás de mí estaría y al altar la llevaría. Cuando allí me encontraba el evangelista a ella la tocaría y yo con mucha alegría porque a mi Dios me utilizaría. Allí me quede porque mucho gozo tenia y con mis ojos cerrados estaría y de momento un abraso sentí de un hermano que se acercaba a mí, bajo la unción del Espíritu Santo estábamos allí porque era la ayuda que Dios me mandaba y que tanto le pedí, de momento escuche que el evangelista le decía al hermano que me abrasaba, toma esta bendición y como humano que soy un ojo abrí porque no quería que nadie me contara lo que allí sucedía, pero con la rapidez que lo abrí así mismo lo cerré y cuando eso paso el evangelista a mí me toco y me dijo toma esta doble bendición e inmediatamente mis piernas se debilitaron y de frente caía yo, algo extraño sucedía porque nunca de frente caían las almas tocadas por el poder del Señor, por lo menos así lo entendía yo. Rápidamente comencé a decir palabras extrañas que de mi boca salían palabras largas y continuas y sin sentido se escucharían, mi cuerpo pesado se haría y levantarme difícil seria y mi boca yo sentiría que la extendían porque algo grande salía. Pero en ese momento no sabía lo que pasaría con mi cuerpo no lo entendía. Termino la campaña y a mi casa yo regrese contento y con gozo porque a mi Dios me utilizo, sin saber la liberación que había tenido yo. Llegando a mi casa le digo a mi esposa, ganas de fumar no tengo yo, que raro, mi esposa por otro lado Gloria a Dios dio porque ya sospechaba la victoria que tendría yo. Cerca de la media noche me acosté yo pensando que otro día pasaría, pero que equivocado yo estaba porque lo que Dios esa noche saco a las 4 de la madrugada entrar intento, yo soñando con mi familia estaría cuando el con los ojos amarillos me los presento inquietando mis sueños ocurrió pero rápidamente sentí que alguien me defendió mis ojos no podían abril pero mi boca comenzó a reprender y a defender lo que Dios esa noche había hecho. Rápidamente cay de rodillas junto a la cama y me dije voy a levantar a mi esposa ya que ella lleva más tiempo en el evangelio que yo. Ese ser que me defendía me decía, ¿porque vas a levantar a tu esposa?  Si somos 4 contra 1 soy el padre, el hijo, y el Espíritu Santo y tú. Esas palabras que llegaban a mi mente trajeron muchas fuerzas a mi ser, comencé a alabar a Dios y le pregunte ¿Cómo luchamos contra eso? Fuerzas increíbles son y pesadas las ciento sobre mí, y él me pregunto, ¿Dónde está tu espada? Inmediatamente me acorde que en el carro la había dejado, y mientras al carro me dirigía aquello pesado en mi espalda sentía pero cuando al cuarto llegue de rodillas volvería y luego le pregunte a Dios ¿Qué es lo que haría para luchar contra eso? Porque más fuerte que yo era lo que sentía. Dios me dijo, lee la palabra porque en ella la verdad estaría, inmediatamente comencé a leer la palabra y según leía yo sentía que aquella carga se iba y esa noche entendería que ese demonio se iría y al otro día victoria tendría.  Hasta aquí mi testimonio del cigarrillo esperando que tu vida allá salido edificada.

Dato Importante: Este testimonio en particular lo escribí porque así me lo inquieto Dios en mi corazón. Hacen ya más de 10 años que lo escribí y solo lo he dicho 2 veces una en la iglesia y otra a mis padres. Hoy lo pongo aquí porque así lo sentí en mi corazón y se con certeza que muchos se edificaran con él y conocerán al Señor por medio de él. Hoy en día  sigo sirviéndole y procuro siempre ser obediente en todo lo que me manden hacer, procuro también de escudriñar las escrituras para poder entender y comprender todo. No hay nada que yo haga que no se lo consulte antes a mi pastor. Soy el editor y administrador de esta página la cual me encomendó hacer el Señor.

Para comunicarte conmigo hazlo a través de:
José Hernández  Cel. (787) 210-8433
E-mail:  [email protected]
[email protected]
Pagina Web