¿Quieres Aceptar a Jesús como tu Salvador Personal?
Te Invito a que Realices la Siguiente Oración en Voz Alta y con Todo tu Corazón:
Señor Jesús, vengo delante de ti, porque reconozco que e pecado contra ti,
te pido perdón por mis pecado y reconozco que tu eres mi único y exclusivo salvador
quiero que entres en mi corazón y hagas morada en el
escribe mi nombre en el libro de la vida, para nunca ser borrado
gracias por escucharme, todo te lo pido en el nombre de Jesús
AMEN…
A Continuación de Presentamos los Pasos que Debes Seguir Luego de Aceptar a Jesús,
Como tu Único y Exclusivo Salvador, Ellos te Llevarán al Conocimiento y la Fortaleza Espiritual Adecuada.
Si realizaste la oración anterior con todo tu corazón y en voz alta,
significa que Dios escribió tu nombre en el libro de la vida con tinta de oro para nunca jamás ser borrado.
Da!! Click en el siguiente enlace el cual te llevará a los primeros pasos luego de aceptar a Jesús.
La mujer adúltera
Juan 8: 1-11
1 y Jesús se fue al monte de los Olivos.
2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.
3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.
5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?
6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.
7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.
9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
