RESEÑA HISTÓRICA DE JUAN L. LUGO

IDDPMI Reseña Revdo Juan L. LugoNació en yauco, Puerto Rico, el 26 de Octubre de 1900. Rindió su corazón a cristo aceptándolo como su salvador personal el 13 de junio de 1933. Se encontraba para esa época en Oahu, Honolulu, capital de las islas del Hawái. Estando en la ciudad de san francisco, california, allá para el día 11 de enero de 1916, oyó la voz del Señor llamándole a su ministerio. Ese llamamiento lo recibió a través de una visión celestial. Quiso prepararse un poco más en el manejo de la palabra de la vida y se matriculo en un curso bíblico por correspondencia que ofrecían en Springfield, Massachusetts. Obedeciendo al Señor y siguiendo las instrucciones que había recibido para tal propósito, salió hacia Puerto Rico, lugar señalado por Dios, en el año 1916. Esto dio principio a la predicación del Evangelio completo con la señales que le  siguieron y constituyéndose en el pionero del mensaje Pentecostal en la isla de Puerto Rico. Desde ese mismo año presidio  la recién nacida misión hasta el 1922. Volvió a ocupar la presidencia por elección en el 1926  hasta el 1931. Su tercer término presidencial dentro de la misión conocida como Iglesia de Dios Pentecostal, Inc. Fue en el 1937 hasta el 1940. Quiere decir que ocupo la presidencia de la Iglesia de Dios Pentecostal, Inc., durante 14 años. Como parte de su aportación literaria a la obra del Señor tradujo al español el libro: “Con Señales Siguiendo” en 1926 y escribió también  el libro sobre la historia del movimiento pentecostal en Puerto Rico que se titula: “La Historia de un Misionero o Pentecostés en Puerto Rico”. Juan L Lugo y Isabel y los primeros 4 hijos El Revd. Juan L. Lugo estuvo casado desde el 1917 con la Misionera Hna. Isabel Ortiz, con quien  procreo seis hijos. Mientras ejerció el pastorado en la isla ocupo diferentes pulpitos en los siguientes lugares: Ponce, Aibonito, Santurce, (Pda. 22), y fuera de Puerto Rico ha ejercido su ministerio en los siguientes lugares: San Francisco, California y Nueva York. En ese último lugar abrió nuevas obras que aún permanecen muy florecientes y activas en el servicio  a Dios.